Hasta hoy, a pesar de ser profesor de lengua y literatura no me había decidido a dedicar un solo artículo de mi blog a la literatura. Sin embargo, siendo hoy 14 de febrero, día de San Valentín, no podía menos que compartir con aquellos que me leen un par de poemas de amor, mis favoritos sobre este tema, aunque reconozco que son tantos los que me gustan que en cualquier otro momento quizá hubiese elegido otros. No obstante, lo importante hoy, no es que el regalo sea muy grande, simplemente con que te miren a los ojos y te digan que te quieren, con que en este mundo lleno de prisas y obligaciones por doquier se detengan un momento a preguntarte si eres feliz, podemos decir que Cupido ha acertado con su flecha en nuestra alma, y que gracias a él, somos felices.
Bueno, pues aquí lleváis el primero de ellos, Pedro Salinas,
LA VOZ A TI DEBIDA
Versos 494 a 521
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».
El segundo se presenta a sí mismo: Luis Cernuda
Te quiero.
Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;
Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;
Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.
En fin, ahora que he abierto la veda de hablar de literatura, espero repetir pronto.
No te lo vas a creer pero son dos de mis poemas de amor favoritos de siempre... ¡Que coincidencia! Feliz San Valentín!!! :)
Oye, niño! Corremos juntos, nos vamos a Barcelona juntos y ahora resulta que nos gustan los mismos poemas. Me temo que esto se hace muy sospechoso.
¡ Qué poquito nos falta para estar en Barcelona, compañero!
es precioso¡¡