Salida: pregunto a Roberto dónde está Barri

     Apenas han pasado un par de días desde que disfrutamos de la media de Almería y me siento dominado por dos sentimientos tan contradictorios que será difícil reconciliarlos.

      Por una parte, me embarga la inmensa alegría de haber podido volver a disputar la media de mi ciudad de adopción, algo que en los cuatro meses y pico que he andado lesionado, he puesto en duda muy a menudo. Además, las sensaciones en carrera han sido de lo más gratificantes, en grandes tramos de la misma me sentía dominador, marcaba sin demasiado sufrimiento los tiempos en los que nos propusimos andar, y en definitiva, sentía que la felicidad de ser atleta había vuelto a ser una de mis gratas compañeras de viaje. Además, tuve la suerte de compartir la prueba con Antonio, "Barri" para los amigos, y con Juan, aunque este nos dejo en el diez, si bien luego se marcó un espectacular 1, 35' . Entre el público pudimos comprobar como se desgañitaban Roberto, (que aquejado de problemas en el tendón de Aquiles no pudo disfrutar de su prueba favorita de la temporada, vamos, toda una putada, pero no te preocupes, compañero, que hay muchísimas más carreras, lo importante ahora es recuperarse bien, que tu Mapoma te espera), mi compañero de instituto y también de carreras de menor distancia, Manolo y por supuesto Isa, que se dejó la voz en el estadio tratando de animar al cegato de su marido que ni siquiera la saludó hasta que no terminó la prueba.

 

   Buena foto de Roberto. Aquí Barri aún sonreía 

 

     En el plano puramente deportivo, 1h 30', es una buena marca para el momento de forma y los miedos con los que acudía a la prueba, siempre pendiente de la más mínima molestia, del más mínimo dolorcillo para retenerme, para frenarme con el pánico de una recaída. No obstante, debo darme de alta yo mismo desde este momento, ya lo hizo el fisio hace un mes, pero creo que mi mente no lo hizo hasta ayer. A partir de ahora, toca entrenar más duro, marcar un ritmo un puntito más alto y en definitiva, volver a la 1, 25' ó 26' en los que me movía con facilidad antes de la lesión.

      Hasta aquí, si os habéis fijado todo fue alegría. Y sin embargo, ¿por qué no estoy satisfecho del todo con la carrera? ¿Por qué tengo la sensación de no haber conseguido mi objetivo? ¿Por qué le doy tantas vueltas a si deberíamos haber apretado más en tal o cual kilómetro? A veces, dentro del mundo viajamos gente rara. Y sí, somos raros, porque por encima de todas las buena sensaciones que he comentado antes, me queda el regusto amargo de que Barri no lograse su objetivo.

         Roberto: ¡hasta parecemos buenos!

 Habíamos quedado en intentar juntos la hora y media, y a fe, que lo intentamos. Nos perdimos de vista en la salida, incidente del chip comentado en el blog de Barri, vamos que el tío salía sin chip, pero gracias al omnipresente Roberto, por cierto, gracias a él ya puedo definir las palabras ánimo, empuje, afición y omnipresente, joder, estaba en todas las calles, pudimos hallarnos rápido y empezar con nuestra marcheta. Llevaba grabadas como a fuego en mi mente unas palabras de Barri en el blog diciendo que si lo llevaba hasta el 15, el resto sólo era sufrir. Sin embargo, en mi fuero interno abrigaba la esperanza de poder entrar juntos en el estadio y lo vi tan cerca que, quizá, por este motivo el regustillo es mayor. Lo cierto es que mi compañero, sufrió lo indecible, se descolgaba, se pegaba y lo soportaba todo a veces, ni siquiera con la fuerza para gritarme que aflojase..., y así hasta el 18. Por ahí, andábamos quizá con unos segundos de retraso pero con metros por delante para recuperarlos pero lo que nos fallaron fueron las fuerzas, a pesar de mis intentos porque se enganchara, Barri, ya no iba y se le fue su tiempo en esa subida matacristianos que lleva hasta el estadio. Imposible, definir la mezcla de sentimientos que tengo hoy, feliz por lo mucho que volví a reencontrar ayer pero con un rescoldo de hiel por esos segundillos de más que le cayeron a Antonio.

       En fin, !que se le va a hacer¡ Eso sí, desde aquí agradecer a Antonio la muestra de grandeza que me dio ayer, ¡cómo sufrió el tío y qué manera de poner el corazón y el alma por encima del agotamiento y de las malas sensaciones! Si no ha sido en esta, será en otra pero Don Antonio, muchas gracias por una lección gratuita de amor propio.

 

PD: Don Antonio tiene mujer e hija, y yo también ando con mi mujer, no sea que tanta flor haga a alguno pensar mal. No te preocupes Roberto, aunque no vaya contigo a Madrid, eres mi favorito.

 

Abrazos y besos chillados para todos/as