4 Diciembre 2009
Muy buenas a todos/as¡ Por fin, después de 90 días de descanso obligatorio, hoy el fisio me acaba de dar el alta¡ Ya llevo al menos un mes, pateando el césped del estadio, (tanto que creo que habrán tenido que resembrarlo por mi culpa y el río), pero hasta hoy no me han dado carta blanca para patear cualquier terreno.
Sin embargo, y a pesar de la alegría de verme ya otra vez quemando suela y gastando zapatillas por esos mundos de dios, y a aquellos que como Roberto, me quieren ver ya como estaba hace cuatro meses, avisadles de que la cosa no es tan sencilla, porque la pierna se ha acostumbrado a no hacer nada, (y por cierto, el resto de mi cuerpo también) y ahora no veáis como se queja cuando le digo que haga cualquier cosilla..., empieza a molestar, a doler, etc... Así que todo marcha bien, aunque me lo quiero tomar con calma.
¡Así que Barri, lo mismo hago grupo contigo en la media de Almería, pero si vas a ir muy rápido paso de tu rollo, chaval! De momento me he apuntado a la San Silvestre de Almería, para hacerla con un compañero del instituto, no más rápido de 5 minutos el kilómetro, y sobre todo, con la idea de disfrutar este año más que otros, de verme corriendo por las calles de mi ciudad de adopción y por correr mi última carrera como senior, ya que el 2 de enero me caen los 35, y paso a ser una amenaza para las nenazas como Roberto, que no saben con quien se enfrentan.
Y nada más, y nada menos, prometiéndome a mí mismo escribir más y mejores post a partir de hoy mismo porque entre tanto jaleo lo tengo todo muy abandonado.
A continuación os deleito con unas fotos de mi bello cuerpo realizando su actividad favorita...Malpensados
servido por Cristóbal
3 comentarios
compártelo
11 Septiembre 2009
Muy buenas a todos. Después de una insufrible, aunque necesaria reforma en casa, que nos dejó incluso sin nevera, imaginad lo que pasó con los cables de internet, volvemos al tajo. Durante todo el verano hemos estado, digo hemos porque Roberto y yo somos casi una pareja de hecho, machacando un poquito, para no perder la forma, y a veces, incluso hemos hecho entrenamientos de bastante calidad. Por ejemplo, he conseguido mejorar mi mejor tiempo en 1 km. dejándolo en 3 min.19 segundos. Bien, pues, después de un verano tan movido, amén de las temperaturas, mejor ni comentarlo, me encuentro que cuando va a empezar lo realmente divertido, competir, me lesiono. Ni más menos que rotura de fibras en el tendón de Aquiles, con un diagnóstico según el fisio de al menos 3 meses en el dique seco. En fin, reconozco que moralmente estoy hundido porque me ha roto todos los planes y me obliga sobre todo a estar tres meses sin disfrutar de mi deporte favorito, yo diría que hasta no poder practicar mi estilo de vida, pero, en fin, compañeros/as, paciencia y tranquilidad...
Un saludo a todos y os miraré con envidia cuando andéis devorando kilómetros
servido por Cristóbal
4 comentarios
compártelo
2 Mayo 2009
Después de pasar Sevilla, Valencia o Barcelona, parecía que esta temporada no habría maratón. Sin embargo la insistencia de Roberto y un último empujoncillo de Luis terminaron por convencerme para repetir en Madrid. La mochila de los entrenamientos estaba medio llena, sin embargo, la parte mental andaba rozando la alerta roja. Así que poco a poco, a medida que nos acercábamos al día D, todo iba tomando su sitio y me presenté en la Castellana, con dudas sobre mi rendimiento pero con la mente fresca, clara y limpia y preparado para disfrutar.
El clima no animaba demasiado. Lluvia ligera, viento frío y ambiente gélido nos acompañaron en los primeros kilómetros. Si esto seguía así, el infierno se acercaba a nosotros a pasos agigantados. Me limite en los primeros diez kilómetros a marcarme un cómodo 4.30 y a esperar que el ambiente climatológico mejorase. A esas alturas de carrera, con las fuerzas intactas, el paso por algunos lugares emblemáticos de Madrid, ver a Nuria, a Tomás o a mi hermana Lola (toda una neófita en este mundo del atletismo) me fueron animando. Más o menos en el 18, me encontré con Roberto, que sorprendentemente andaba por detrás acusando problemas musculares, y a quien trate de llevar unos kilómetros. Lo vigilé hasta el 24 más o menos donde se detuvo a pedir San Reflex. Continúe, pensando que con esos problemas desde tan pronto la carrera, desgraciadamente, se había terminado para él. Una vez dentro de la Casa de Campo, hacia el 26 vino la primera depresión y los primeros problemas. No obstante, superé ese amago con tres kilómetros a 4.40 y la sensación de que aquello no había sido nada. Entre el 30 y el 36, nada reseñable, salvo que miraba el reloj y me sentía más cerca de las 3 horas 10 que de las 3.15. ¡Iluso! Hacia el 36, se iniciaba la verdadera subida, tendida primero para rematarte después, y se acabaron las alegrías. Ya a estas alturas hacia las cuentas pensando en kilómetros a 5 minutos. En ese momento, el sufrimiento lo veía muy lejos. Y sucedió. Los km. 37 y 38 me anunciaron que algo no iba bien. A mi mente sólo se hacia agradable la idea de parar y me mandaba señales de flaqueza por doquier, musculares, respiratorias, dolores y de todo tipo. Sin embargo, superé esos dos km. mirando continuamente el reloj y haciendo oídos sordos a todo lo exterior, fijándome sólo en un reto, un paso, una pancarta... pero este fue sólo el principio. A partir del 38, mi mente redobló esfuerzos por hacerme parar, y a lo anterior sumó sudor frío, junto a una sensación de mareo y malestar que me hicieron pensar en lo peor. A eso añadimos que estábamos en los km. más difíciles de la carrera, y ya cada paso era un suplicio. Muy cerca del 40, me volvió a pasar Roberto, animándome e incluso haciendo amagos de esperarme, pero yo ya no era yo. De ahí a la meta, sólo la esperanza de terminar, de superar el reto y vencer una vez más la mítica distancia. 
En el km. 42 otra vez Nuria y Tomás, inasequibles al desaliento, pero ya no respondía. Veía a lo lejos la pancarta amarilla del final pero dudaba sobre si llegaría a ella o no. Finalmente, llegada, 3 horas 14 min. 45 seg., exactamente 8 minutos mejor que mi anterior marca, pero ¿a quién le importa eso cuando te superas a ti mismo, cuando puedes con esta distancia, cuando te demuestras que tu estilo de vida es capaz de superar adversidades, de caer y levantarte y de disfrutar del momento más difícil afrontándolo y superándolo? Como siempre muchos agradecimientos y mucha gente de la que te acuerdas, pero ese momento no te lo roba nadie. Hoy lunes, vuelta al trabajo, a la compra, al vecino ruidoso, al conductor insoportable, al dolor de piernas, pero ya no eres el mismo, sientes que tu alma ha crecido en un solo día.

Gracias a Lola, Luis, Nuria, Roberto y Tomás por hacer posible otro maravilloso e inolvidable fin de semana. En fin, Isa, espero que la próxima vez no faltes.

Un abrazo a todos/as
servido por Cristóbal
6 comentarios
compártelo
11 Abril 2009

Cuando hace apenas cinco años, por fin me decidí, y me hice corredor, escogí precisamente la media maratón de Málaga como inicio de un camino, que en aquel momento no sabía hasta donde me llevaría. Si he de ser sincero, tampoco sé donde me llevará hoy en día, cuando he acumulado más de 25 medias y dos de los grandes, Sevilla y Madrid. Y si digo, que aún no lo sé, es porque buscaba en esta media malagueña, las sensaciones que me hicieran decidirme a repetir Mapoma. No lo negaré ni por un momento que es un reto que me pone... pero también de los nervios.
Al final, la carrera no se diferenció mucho de otras tantas, salvo porque disfrute durante 15 kilómetros de un compañero de lujo, Luis, que marcaba con mucha tranquilidad y yo diría que hasta con facilidad, kilómetros a 4 minutos. Aguanté con él lo que pude hasta que mi cuerpo dijo basta, y desde el 15 hasta meta pues a sufrir un ratito para no perder demasiado. Al final 1:25:35, y lo más importante el verme con fuerza para afrontar por segunda vez consecutiva, al señor don Mapoma.
Hombre, desde luego que la carrera, el tiempo y las sensaciones estuvieron muy bien, pero sin duda, lo mejor del fin de semana, fue la compañía, pues lo echamos con Luis y Nuria y su hermano y familia, amén de otros aventureros de Úbeda que como nosotros aprovecharon la excusa de la carrera para disfrutar de algunos rincones de la ciudad del boquerón. Por cierto, sobredosis de pescado y a buen precio y pasta a gogó la noche antes no faltaron en nuestra dieta, pero tampoco le hicimos ascos a unos buenos pasteles. En definitiva, ¿dónde hay que firmar para que se repita otro finde así?


servido por Cristóbal
3 comentarios
compártelo
24 Marzo 2009
El primer Trail Cabo de Gata - San José supuso mi debut en este tipo de carreras. Los atletas somos gente inquieta, siempre maquinando nuevos retos, poniéndonos a prueba constantemente y haciendo del esfuerzo y el sacrificio nuestro estilo de vida.

Así que, sin saber dónde me metía esta vez, me dispuse a afrontar otra aventura. El sábado, acompañado como siempre de Isa, mi mujer, y la principal responsable de que cada día me levante con el aliento suficiente como para disfrutar de cada entrenamiento, de cada serie y con ganas de mejorar como persona. Decía Luis, después de terminar el maratón de Sevilla, que Nuria también había terminado el suyo, el de innumerables mañanas desayunando sola, sacrificando fines de semana, escuchando quejas sobre lesiones, tiempos y entrenamientos, el de vernos siempre al borde de lo que físicamente es aceptable y hasta comprensible y otros muchos más que dejamos para otra ocasión.

Ya de camino hacia Rodalquilar, lugar de entrega de dorsales, nos detuvimos en uno de los miradores naturales que jalonan la serpeteante carretera y pudimos sentir por un momento que la naturaleza nos quería hacer partícipes de una explosión de luz y color, nos mostraba un horizonte despejado u nos extasiaba con una combinación de aire puro, tranquilidad y sosiego. En ese instante, cámara en mano, nos sentimos parte de un mundo maravilloso, más justo y menos manchado por la mano humana.
De este sueño nos hizo despertar un alarido de un ser de esa especie que se hace llamar a sí misma racional. Así que, reemprendimos la marcha hacia el dorsal. Poca gente se había animado a pasarse por allí aquella tarde. El ambiente desangelado y la visión pedregosa de los metros iniciales del circuito me hicieron suponer que aquella vez había tocado a una puerta equivocada. Pero, como suele decirse, los males nunca vienen solos y en el espacio de una hora se cayeron del cartel, Roberto, mi habitual compañero de fatigas e Isa que aquejada de una fuerte faringitis no aguantaba la fiebre ni un minuto más.

Por tanto, el domingo, solito y abandonado, madrugón, desayuno y a San José. Desde ese bonito pueblo costero, salían los autobuses hasta la línea de salida. Afortunadamente, me armé de valor al ver por allí deambulando casi a 200 personas. Aunque uno vaya a visitar las puertas del infierno, está más seguro y contento si va acompañado, ¿no creéis? También apareció por allí Enrique, uno de esos atletas que a sus cuarenta y pico largos son dignos de admiración, no sólo por resultados sino también por su actitud y su manera de afrontar las dificultades. Ya en Rodalquilar, un efímero calentamiento y la habitual rutina de la vaselina, dorsal bien puesto, cordones de las zapatillas, crono...

Antes de la salida, anuncio de que la carrera definitivamente son 27,3 kilómetros y de las penalidades del circuito y listos para empezar. Sorprendente, nadie empujaba ni metía codos, conscientes de que la dureza del recorrido nos pondría a cada uno en nuestro sitio sin necesidad de pisotear al compañero. Desde los primeros metros, salí con Enrique y desde ahí mismo, comprobé que el ritmo que llevábamos era alegre, tanto que me sacaba de mis casillas. Aguanté como pude el ritmo, sufriendo sobremanera en las subidas y aprovechando las bajadas para recuperar algo de resuello.
Los tres primeros kilómetros, pestosos y con un piso bastante malo, dieron paso a un segundo tramo de unos 7 u 8 bondadosos en todos los sentidos. Los dos primeros avituallamientos, escasos en agua, y donde decidí detenerme y beber con calma y vuelta a la lucha.

Sobre el kilómetro 10, Enrique se apiadó de mí y se marchó, dejándome abandonado pero feliz. Tomé aire y a partir de ese momento yo mismo me impuse una marcheta que me pareció buena. Digo me pareció porque no había señales marcadas y corríamos como pollos sin cabeza. Antes del fin, muchos saludos con los compañeros que habían afrontado el reto andando, los senderistas, un par de despistes gracias a mi miopía agrandada por unas gafas de sol oscuras que estrenaba, pero que narices, "antes muerte que sencilla" y cambios constantes en el terreno que pisábamos nos acompañaron. En una de esas, me vi en una rambla asfaltada con las pancartas de meta al fondo. Saqué mi lado atleta de velocidad e hice lo que pude en la recta final para acabar marcando dos horas exactas.
Luego, vinieron las cábalas y las extrapolaciones por si al final afronto al señor don Mapoma, pero todo eso son bagatelas. Nos empeñamos en hacer cuentas inútiles como si una carrera de gran fondo no tuviera e impusiera sus propias normas. A veces, las incumplimos y las infravaloramos confiando en nuestras fuerzas, pero, a veces, la distancia saca el mazo y nos golpea sin piedad. En definitiva, otra aventura cumplida y más números para la agenda. De vuelta a casa en el coche, sentía la felicidad del que se supera cada día y la angustiosa necesidad de encontrar y vivir un nuevo reto. Y es que como decía al principio, los atletas somos unos "indómitos culos inquietos".
Un beso a todos/as
servido por Cristóbal
6 comentarios
compártelo
5 Marzo 2009

Hola y muy buenas a todos/as. Llevo varias semanas, incluso meses, prometiendo, sobre todo a Roberto, mi compañero de entrenamientos atléticos, pero sobre todo, un buen amigo, que iba a empezar con el blog, y por fin, me pongo a ello. En estas fechas que se me han pasado, prácticamente dos meses, han sucedido acontecimientos que bien hubieran merecido un artículo, pero por una cosa o por otra, los he dajado pasar. Así que al menos voy a nombrarlos, para que consten en acta.
Bueno, empezamos por el principio. El primer comentario me gustaría que fuese sobre el medio maratón de Almería. Seguro que cualquiera que leáis ahora este blog ya sabéis que el tiempo fue malísimo, con mucha lluvia y frío. En definitiva, que la mañana invitaba a quedarse en casa más que a aventuras mediomaratonianas. Por si eso fuese poco, asistimos a una salida falsa, un error no se sabe de quién, el caso es que hubo que volver a la línea de salida y tras quedarnos fríos, volver a salir. Después de todos estos incovenientes, disputamos la carrera. Sin embargo, no es nada de todo esto lo que me gustaría contar en el blog. Los días posteriores a la media, aparte de un buen resfriado, anduve un poco meditabundo por el tiempo que había obtenido, 1 hora 26 minutos. Pensaba que había entrenado para bajar de esa marca, y me sentía defraudado. Una conversación con Roberto me abrió los ojos y hasta las entendederas. Recordé como hacía sólo un par de años andaba pidiendo y buscando fórmulas para bajar de la hora y media y de la cantidad de corredores que no han bajado nunca de ese tiempo. Realmente, estaba ensuciando su trabajo y minusvalorando a los demás. En definitiva, que fuera ñoñerías y vanalidades y vuelta a los entrenos. Al fin y al cabo, eso es lo que me hace disfrutar de este deporte, poder practicarlo y compartirlo con compañeros.
También hubiera merecido una reseña, y entro así en mi lado más literario, el 70 aniversario de la muerte de Antonio Machado. Era Machado uno de esos poetas que pasó por el mundo, por la España que vivió tan difíciles momentos, sin estridencias, sin apariencias engañosas pero con la melancolía de la persona que ve como se derrumba todo aquello que le agrada. Su infancia, sus deseos, su amada y esposa y hasta sus país, desaparecen de su vida, y él sólo puede elegir: "Cuando esté al partir la última nave que nunca ha de tornar, me encontrareis a bordo, lígero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar...". Desde esta página, mi pequeño homenaje, sobre todo cuando uno de sus versos se han convertido en una de las máximas de mi vida: "Caminante, no hay camino, se hace camino al andar".
Cronológicamente, el tercer artículo debería habérselo dedicado a otro compañero, más bien allegado y casi de la familia como a mí me gusta decir, en este maravilloso mundo del atletismo, Luis. A pesar de haber sufrido una lumbalgia que lo dejó quince días seco de entrenamiento y con unos dolores que no se los deseo a nadie, consiguió bajar de las tres horas en el maratón de Sevilla. El reto atlético tiene el valor que tiene, es decir, incuestionable, sin embargo, me siento más feliz en lo personal, ver como alguien cercano logra bajar de esos números que a otros se nos hacen un reto casi inabordable. Así que ya que no te he dedicado el tag que te mereces, al menos esta reseña te sirva como muestra de admiración y reconocimiento a tu trabajo y a ti mismo, amigo.
Termino, nombrando a gente que también espera este blog como Barrilete, el club Amo Allá de mi pueblo, al que pertenezco, a mis hermanas, Lola y Mari Carmen y por supuesto, pidiendo a Roberto que por favor, venga pronto a casa y me enseñe a subir fotos, videos y demás porque de lo contrario , tanto negro puede dañar a la vista.
servido por Cristóbal
8 comentarios
compártelo
1 Enero 2009
Hace un tiempo que ronda por mi cabeza la idea de hacerme un blog, un espacio donde poder compartir mis pensamientos sobre algunos temillas. Así que hoy mismo cumplo mi propósito de año nuevo y me tiro de cabeza a estas aguas tan profundas sin saber siquiera nadar.
servido por Cristóbal
3 comentarios
compártelo